EL BLOGG DEL GRUPO LITERARIO TARDES DE LA BIBLIOTECA SARMIENTO SE ACTUALIZA PERIODICAMENTE. GRACIAS POR VISITARNOS.

Sitio del Grupo Literario Tardes de la Biblioteca Sarmiento y su actividad cultural. Manteniendo vivo el legado Oscar Guiñazú Álvarez, para que no se pierda su obra y continúe en el tiempo.Apuntamos a la continuidad como el mejor homenaje a Don Oscar y su obra para que sea algo indeleble a través de los años.Realizamos el encuentro de poetas mas antiguo del mundo, cada año, desde 1962 en forma ininterrumpida nos encontramos en poesía y amistad en Villa Dolores, Traslasierra, Córdoba, Argentina. Todos los jueves llevamos a cabo el tradicional Café Literario, un lugar de encuentro para escritores y lectores. Oscar Guiñazú Álvarez nos dejó en 1996. Y como la institución era él, a quienes quedamos nos costó mantener el fuego. Hoy el Grupo Literario Tardes de la Biblioteca Sarmiento trabaja intensamente por la cultura. Quienes hemos heredado aquella antorcha, tenemos el honor y el desafío de hacer que su fuego siga brillando.

Para ir agendando: 6,7 y 8 de octubre 2017, 56° Encuentro Internacional de Poetas "Oscar Guiñazú Alvarez", Traslasierra, Còrdoba, Argentina


Mostrando las entradas con la etiqueta 53° Encuentro Internacional de Poetas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta 53° Encuentro Internacional de Poetas. Mostrar todas las entradas

Suspiro, Raúl Pignolino

SUSPIRO
A Susana Fabrykant

Hay una mina que la bate posta
De la parola y el chamuyo reo
Una percanta que curtió el mareo
Del verso rante y la vereda angosta

Embroca Buenos Aires por la costa
De ese rio marrón que huele feo
Y va subiendo como en un floreo
Por la esperanza que jamás se agosta

Juna de patios viejos y malvones
De poemas malevos y canciones
De una ciudad que ya se tomó el piro

En el barullo de este mundo rana
Mientras suene la musa de Susana
Hasta el más punga largará un suspiro


RAUL PIGNOLINO

Hoy o una noche cualquiera, Adrián Salagre

Hoy o una noche cualquiera
junto a mi pasión,
necesito volver a creer
en el fuego de la piel,
en el amor de los besos
y terminar en un abrazo...
donde la distancia no existe
y el tiempo se reduce eterno
en un instante.


De Diario de Viaje. Zahir
Adrián Salagre


En tu ausencia , Teresa Gómez Atala

Julio Lemoine, Teresa Gómez Atala y Mary Betty Pereyra

EN TU AUSENCIA

En tu ausencia
pasó la lluvia.
Siete pájaros celestes
anunciaron
el final de la tormenta.

 Con tu muerte, en mi muerte
atravesé ciudades
ignorando veranos
trepando soledades.
Hoy , ni siquiera existimos.
Sólo fuimos
    un sueño del aire.


Teresa Gómez Atala

A la deriva, Adrián Salagre

A la deriva
        
He ahí el mar,
De una ola a la otra, hay el tiempo de la vida,
De sus olas a mis ojos, hay la distancia de la muerte.
(Vicente Huidobro)
Monumento al Mar

El diseño
de mi simple mirada,
no puede
con esa colección
de imágenes
de éste naufragio diario,
en un mar de gentes,
donde ahogo
las horas y los días.
Las circunstancias
como olas
invaden la nostalgia,
dejándome mojado
y a flote
junto a un glaciar
de versos.
Tomo un caracola
y al oír la melodía
que el corazón
acompaña,
logro amarrar
el barco de mi vida
en roca firme
donde el mar bravío aun
no a encontrado

consuelo.

Adrián Salagre

Se fue una madre, Josefina Martínez Godoy

SE FUE UNA MADRE

Hoy en algún lugar de este pequeño universo,
las lágrimas bañan el rostro de un hijo
y, como en cascada se precipitan al río,
río donde la vida eterna, se regocija
con la llegada de la dulce y tierna madre,
que eligió aquel lugar santo
y abrazar el reino de la paz y el amor.
Terminó para ella el sufrimiento en la tierra,
el desconsuelo se apoderó, de su hijo,
ella velará por él, y su luz lo iluminará.
Desde el alto cielo extenderá sus manos
y con enormes alas, lo protegerá.


Josefina Martínez Godoy
Esmeraldas Ecuador

Versos para Manuel, Mari Betti Pereyra de Facchini


VERSOS PARA MANUEL

¿Cuándo fue que el aire
destejió tu copla
amigo del canto y del abrazo?
¿En qué compendio de ayeres
palpitaron tus versos
antes de aquietarse
en el papel del sueño?
Ya sé que un aleteo de mariposa triste
nos anduvo los años
por la rendija frágil de tu tiempo,
pero cada vez que el costado amplio de tu risa
nos dibujaba un ángel en sombrero,
nos olvidábamos de la muerte
y éramos capaces de colgarnos
de los poemas de amor
que se caían de tu voz ahuecada,
del negro cielo de tus ojos
y de esa chispa franca,
alumbrada a bondad y picardía.
O quizás es el duende
que nos convoca a Brinkmann
el que trae tu nombre,
Manuel Torres,
el del andar pausado
y la sonrisa guardapena,
el del guiño que se adelantaba a la palabra.
Ése que estarás haciéndonos
con los pulgares unidos sobre tu barriga,
con el seño fruncido ante la suerte del mundo,
con la ternura solapada en el destino .
Así te evoco hoy, hermano de la rima,
sólo por compartir tu recuerdo
en el reverso de la nostalgia .


Mari Betti Pereyra de Facchini
La Carlota, Córdoba, Argentina

Coplas del pobre, Gerardo Molina

Gerardo Molina Uruguay)  Mary Betty Pereyra, Amanda Giorgi, Josefina Martinez Godoy (Ecuador) Inés López y Marta Falco Sapia (Uruguay)


Coplas del Pobre

En el reparto del Cielo
esta "suerte" me tocó
decir con limpia pobreza
de las bondades de Dios.
Desvalido, en su orfandad,
sin cálculo ni avidez,
parte el mendrugo y lo da
a otro tan pobre como él.
A diferencia de muchos
ricos, de riquezas ávidos,
que sólo dan si es que obtienen
el favor multiplicado.
¡Qué Dios, pobre de infinita
pobreza, tus cuitas sabe?
Seguro tienes tu cielo
esperándote, esperándote.
Su riqueza carga el rico,
carga el pobre su pobreza;
lo que más pesa en la tierra,
en el cielo menos pesa.
Sumiso, con humildad,
cuando al reparto llegué,
dijo el Señor: -Aquí tienes,
toma tu arado y tu buey.
No me vencen los rigores:
tesón, esfuerzo, confianza
son mis armas, y me basto
con poco... casi con nada.
¡Vaya la vida del pobre
lidiando con su trabajo!
Sólo endulza sus pesares
la "compaña" del amargo.
Cuando en sus ojos hallé
la verde luz de los montes,
bajo mi limpia pobreza
fui el más rico de los hombres.
Y destinos son destinos,
chacarerita del norte,
tengo el tesoro del canto
¡miren si es lindo ser pobre!
Mi vida va por dos sendas:
la del bien y del trabajo,
y vivo en paz, aunque apenas
sostenga mi humilde rancho.
¡Vaya la vida del pobre,
soñar y soñar en vano,
que sea suya la cosecha,
que sea suyo el ganado!
Alguna vez, chacarera,
por tus caminos insomnes
me he de ir con mi guitarra
hacia el cielo de los pobres.


Gerardo Molina

Abril, Lucía Vergara


ABRIL

La brisa sibilante,
procura,
concretar su otoñal pintura.
Las hojas,
intrascendentes,
resbalan,
condescendientes.
Abril,
con su prodigiosa marca,
distrae las miradas.
Moviliza la nostalgia,
en las mañanas;
y por las noches,
te conecta con sueños,
bajo su túnica clara.

Lucia Nelly Vergara

La Plaza, Gerardo Molina


La plaza (1)

La plaza es una clara colmena de armonía
Remansada o bullente, rumorosa o austera,
Imán de cada encuentro, oasis de la espera
Y refulgente espejo de la provincianía.
Troya, rayuela, rondas: infantil alegría
Que acrece de los pájaros la parla vocinglera.
La plaza en todo pueblo es blasón y bandera
Como una historia viva de luz y de poesía.
Retretas domingueras sobre la tardecita.
Los árboles que sacian una sed infinita
En el azul inmenso, de sus aromas preso.
¿Quién no dio en una plaza, alguna vez, un beso,
Se ensimismó sonámbulo deshojando una cita
O gustó, tras la ausencia, las mieles del regreso!

Gerardo Molina


(1)Homenajeamos y evocamos con este soneto las plazas pueblerinas. En especial, la de Canelones- que frecuentara durante mis años de estudiante- y la de nuestro pueblo, Los Cerrillos. Con el vivo recuerdo de los conciertos (retretas en la Plaza) por la Banda Municipal que dirigía el Prof. Humberto Calvetti, tiempo de las consabidas vueltas placeras: las mujeres en dirección contraria de los hombres, hasta que, alguno de éstos, mirada va, mirada viene, se “arreglaba” con la joven de sus sueños y pasaba a las filas de las damas.

Carnaval. Isabel Nieto Grando


Carnaval


Noche incendiada, disfrazando las penas.
el carnaval camina, nos regala su magia,
tiritan los tambores
entre color y brillo y los rostros se esconden
detrás de las miradas.
desfilan las comparsas, derrochan serpentina.
el antifaz oculta unos ojos sedientos
en un andar sin rumbo chispeantes de lumbre
el amor se libera desbordando deseos.
que sigan los tambores y rompan los silencios
la máscara sin rostro, que danza entre la gente.
y la noche se agita perfumada de albahaca
se entrecruzan figuras delirantes, sonrientes.
y la murga ruidosa, por la calle se aleja.
el carnaval del mundo, un payaso sin tiempo
y se queda en la sangre con su fuego apagado.
una sombra vacía, que llovizna por dentro.


Isabel Nieto Grando

Miradores, Gerardo Molina

Gerardo Molina y Hugo Herrero


Miradores

Miradores, miradores,
¿cómo enamorar el aire
sino peldaño a peldaño
hasta de azul embriagarse?
Ojos al misterio abiertos
-avizores, vigilantes-
y a las sedes de infinito
que tenemos los mortales.
Desde un pasado moruno
de atalaya en los alcázares,
sobre aldeanos techos bajos
vino a señorear su imagen.
Vuela la mirada, vuela…
estrellas, arroyos, árboles,
cielo y tierra, mar y cielo,
luna y sol; dulces paisajes
que el corazón apresó
en latidos incontables.
Frágil mirada terrena
que se hizo insomne y gigante.
Por hondas rutas sidéreas,
sin timón y sin velamen,
hacia aventuras inéditas
sigue que sigue, la nave…
El fantasma de una moza
aún puebla sus soledades,
pañuelo y ojos diciendo
“viviré para esperarte”.
El tiempo piadoso aún guarda
su casi olvidada imagen.
Miradores, miradores,
para enamorar el aire…

Gerardo Molina

Nota del Autor. Desde un pasado moruno/de atalaya en los alcázares/sobre aldeanos techos bajos/ vino a señorear su imagen. Desde su pretérito origen –perdido en la niebla de los tiempos-, citamos, por ejemplo, el árabe o moruno, los miradores también elevaron su figura en los pueblos y en la campaña de nuestro país desde el siglo XIX. En veces, por aspiración estética de sus dueños-vértice de suntuosas realizaciones arquitectónicas- y, en otras, para cumplir también con su misión de atalaya. Eran épocas en que el país en cierne hacía necesaria la precaución de vigilancia ante posibles –y ciertas- incursiones de los enemigos circunstanciales o de simples maleantes.

Hoy, su figura señera, poblada de fantasmas, extiende su halo romántico sobre la vertiginosidad urbana y sobre una campaña cada vez más tecnificada.

Ha venido el agua, Cristina Larco

Josefina Godoy (Ecuador) Ines López y Maria Cristina Larco (Chile)

HA VENIDO EL AGUA 


Ha venido el agua
Semental intenso Bajel
Oleaje que me alcanza
Escurre en mi cabello
rebalsa las orejas
espejea campanas
Despierta el rocío de mi pequeña diosa
Hoy no es el aguapena de otras tardes
Es hoy el aguafuego
que inunda de norte a sur
el lóbulo primario
la frágil rosa del desierto
el hielo derrumbado de la Antártida
Agua barcoamante
que me entra por debajo con su fuerza
Río oscuro que recibo en las arenas
Bajo su challa
Bajo su peso vacilante
emprende viaje
la barca erguida entre las dunas
Estira redes de abalorios
Me hospeda en la matriz un ave
En vaivenes de sombra
le pido que no cese
que me alce
que me vuelque
Galeón ardiente tu agua lengua
apaga el grito de un universo
que se expande y cae en el vacío
de náyades y dríadas
Velero ahora quieto
Hundida ancla en la orilla de mi rada

el agua.....

Cristina Larco

Cuerpo y alma, Ricardo Di Mario

53° Encuentro Internacional de Poetas “Oscar Guiñazú Alvarez”

10, 11 y 12 de Octubre 2014 Traslasierra, Córdoba, Argentina

Cuerpo y alma

Mi cuerpo es el templo donde escondí en más de una madrugada mis deseos de dios/
calmé una a una todas las pasiones mientras el tiempo corría como de apuro entre los árboles.
Hoy añoro los días en que soñar me obligaba a buscarte, sin conocerte, entre los claustros de la facultades, los trenes, las veredas amarillas de nuestro lugar, las caminatas absurdas de rosas y blancas flores de duraznos de jardín.
Cómo habría de suponer que el amor se convertiría en esas palabras que no pude decir/ y las otras/ las que a destiempo y anacrónicas me sorprendieron entre los vientos del río y la claridad de la luna.
Cómo habría de soportar sin saber que los hermanos que no conocí se fueron antes en gritos de horror/ y hoy yo/ camino bello como el paisaje por junto al lago, cada canción que vuelve y me recuerda que aun estoy y ellos no.
Mi cuerpo y mi mente son variaciones arrítmicas de una melodía que nunca escribiré como las notas del poema que no aparece/ hecho palabras/ son patas de liebres que no alcanzo ni en los libros que tacho y olvido.
¿Y el olvido qué es? Es la forma, el camino al presente, no ese olvido melindroso que no recuerda cómo regresar, ni las plegarias dichas vanamente en la niñez, no ese olvido que alcanza a los que no pueden mirar atrás porque la bestia del pasado los traga de un bocado/ no, no hablo de ese olvido/ sino del que me dice saber que ya no estarás porque no estuviste/ o es tan cierto que no puedo creer que verdaderamente ocurrió/ hablo de ese olvido de bondades que es el respirar dejando ser quiénes somos y así nomás vivir.
Mi mente y mis ideas ya no mandan sobre mí/ como una casa gigantesca/ arroyos y senderos tan reales como la pobreza y el morir, son una solitaria academia de letras que viven solas en su armonía y una vez más recuerdan las faldas materiales de tu vestido/ de pequeñas flores de estilo percal o libertario.
Hombre y mujer soy porque no quiero pagar culpas ajenas, me asumo en este doble juego del que llora y ríe para salvarse de sus mandatos soberbios de omnipotente creador de mundos. Hay un presente sencillo y un ayer que me lleva a diario a tus manos, que abre la puerta de mi monumento de abobe y va…


Ricardo Di Mario

Casi Primavera, Gerardo Molina



Casi Primavera

Una banda de músicos bohemios
-roto el vaho de la mañana nueva-
su bullicio trajeron a mi patio
donde humildes gorriones señorean.
Al festejo se suman los dorados
-tan mimosa pareja-
y el sabiá y el hornero presurosos
ocupan su lugar en la platea.
Un blando premio fulge en la gramilla
de migas como estrellas.
Desde la tensa cuerda de la ropa
el glotón benteveo curiosea.
Una banda de músicos bohemios
que el verde visten de armonías frescas
y una tímida flor de duraznero...
¡setiembre ya está cerca!


Gerardo Molina

La última pulpería, Gerardo Molina



La última pulpería

Llego a un ayer que es leyenda
Y a una memoria sin bronces:
La última pulpería
Diz que guarda tradiciones
De inveterada clientela,
De parroquianos insomnes.

Desde los tiempos de Fierro
Alzó su mítico nombre:
Fue el ‘boliche de virtú’
Colmando su buche enorme
Con plumas, cerdas y cueros
Robados casi a los pobres
Gauchos, que sufrían la leva
Fatal, inmisericorde:
Los arriaban en montón
Sin que mediaran razones.

Calle Larga de Barracas
Donde exornaban la noche
Las cuitas de un payador.
Pulpera que cantó Blomberg,
-flor de la vieja parroquia-
Sus desdichados amores.

Abacería y taberna
Fue la pulpería entonces,
Erguida como un mojón
Y en cruz sobre el horizonte,
Refucilo en las tinieblas,
Solaz de los criollos. Norte
De su impiadoso destino,
De su corazón aún joven.

Y más acá, en rebeldía
A la autoridá y al orden:
Subrepticias, clandestinas
Ruedas de porrete y monte,
Sobre un tapete grasiento
Donde se queman los cobres
Y su destreza en los naipes,
Grave, el tallador impone
Entre íes de sonrisas
Y el asombro de las óes.

Si soledosa o urbana
Supo de cuitas y goces,
Fortuitos encontronazos
Dirimidos a facones
Y de encintadas guitarras
Fue la confidente y cómplice.

¿Dónde quedó su destino
Imperfecto como el hombre?
¿Dónde la luz para el gaucho
De un tiempo inmisericorde?
¿Dónde el sueño de una moza?
Y el eco responde ¿dónde?...


Gerardo Molina

El viejo Mercury celeste de mi padre, Leonor Mauvecin

Leonor Mauvecin

El viejo Mercury celeste de mi padre


La vida

abre los ojos

y sostiene la mirada ante el cielo
que se extiende al sol como un pañuelo leve.

Es el saludo del tiempo que pasa.

Es el viejo Mércury celeste de mi padre
por la calle polvorienta.

Ese auto ya no existe
pero
yo lo miro pasar desde la ventana
y él, me deja

              abandonada al azar.



Leonor Mauvecin

He vuelto a decir los nombres familiares, Leonor Mauvecin



53° Encuentro Internacional de Poetas “Oscar Guiñazú Alvarez”

10, 11 y 12 de Octubre 2014 Traslasierra, Córdoba, Argentina


He vuelto a decir los nombres familiares
                                                       
                                                     Hoy  han vuelto.
                                                     Por todos los senderos de la noche
                                                     han venido
                                                    a   llorar en mi lecho
                                                                    Delmira Agustini



He vuelto a decir
los nombres familiares
vuelven las cosas
y todo el mundo del olvido, vuelve.
Vuelve
viajero en el aire
en el perfume
vuelve.
Oscuro rincón del olvidado.
Nervadura
en la hoja del otoño.
Vuelve
y se esparce, aroma
entre las cosas
y nos dice

la cifra exacta de los días suyos.

Leonor Mauvecin

Frente al espejo, Cristina Larco



FRENTE AL ESPEJO

Frente al espejo
no soy luna
de vigías
ni poetas
o más bien su lado oscuro
apagados colmenares
orbitando
el azogue triste
de mis huesos
Extraviada esfera
que de día
ha perdido
la brújula de búhos
y en la elipse absurda
del espejo
va mejor vestida
que desnuda.


Cristina Larco

Argonauta, Miguel Ángel Ortiz

Silvina Anguinetti, Mary Betty Pereyra y Miguel Angel Ortiz


Argonauta

Luminosa, virgen, armoniosa, florecida…
Caminas anticuada por el costado
fervoroso de las algas,
y es un lupanar de feria la huella de tu planta.
Imperdonable tu piel de aceituna,
Tus ojos de olivas.
Mínima tu oliva
tu vulva oleosa, tan bella… tan bella…
Por la playa escamosa del canal en tu pecho
te lame la sal hasta tu fuente cónica.
Tu voz clavelina besa un trino
en las olas adriáticas
y todos los sabores van en tu cuello elegante
y todos los colores a tu andar de sirena.
Enemiga de la muerte,
te quiero mi sirena,
tu boca es un destello
tu cintura va a mis manos,
y hasta mi tribu lancearía mi garganta
si supiera que viajo
pirado, pirado,
hasta tu enagua
por el agua,
hasta tu boca.
Rodeado de océano, tras de tu clavelina,
llegaré hipnotizado,
sirena,

hasta tu fuente?

Miguel Ángel Ortiz

La Puerta, Rafael Horacio López

La Puerta

Hay una puerta, deshecha,
del rango inmobiliario.
Sola, apoyada en la pared,
como una anciana inmóvil.
Alguna vez detuvo los miedos,
en las noches,
los vientos, que arengaban en el patio.
Y el paso de mínimos insectos.
Alguna vez se abrió, pesadamente,
a los pasos del amor,
en envolventes perfumes extranjeros.
Pero cuando los ruidos de sus goznes,
despertaba al silencio necesario,
comenzó a estorbar,
como los años en la piel del hombre.
Se transformó en trofeo de los vientos,
del agua, del olvido.
He querido suavizar sus miedos,
pero, ella en silencio me consuela.

Rafael Horacio López


Grupo Literario Tardes de la Biblioteca Sarmiento. Más de medio siglo en poesía

A RAÍZ DE NUMEROSAS CONSULTAS QUEREMOS EXPLICAR QUE TODOS LOS POST QUE FUERON SUBIDOS AL BLOG ESTÁN DISPONIBLES A PESAR DE QUE NO SE MUESTREN O SE ENCUENTREN EN LA PAGINA PRINCIPAL. PARA BUSCARLOS PUEDEN HACERLO POR INTERMEDIO DE LA SECCIÓN ARCHIVO DEL BLOG AHI LOS ENCUENTRAN POR AÑO Y MESES RESPECTIVAMENTE. “ETIQUETAS” O "CATEGORÍAS DE TEXTOS PUBLICADOS", O BAJANDO POR LA PAGINA HASTA LLEGAR AL ÚLTIMO TEXTO QUE SE VE Y DONDE DICE ENTRADAS ANTIGUAS DAR CLICK AHÍ SUCESIVAMENTE Y SE CARGARAN TODAS LAS ENTRADAS HACIA ABAJO HASTA LLEGAR AL PRIMER ARCHIVO SUBIDO.

Dejaron sus huellas

José María "Chema" Forte, Madrid, España

José María "Chema" Forte, Madrid, España
Con las antologías del Encuentro Internacional de Poetas Nº 47 Y 48 y con el Libro Presagios de Gabriela Bayarri